Jul08

Santa Fe: se realizó Jornada sobre Manejo y Legislación actual de Bosques Nativos

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El pasado 4 de julio se realizó en la ciudad santafesina de Malabrigo la Jornada sobre “Manejo y Legislación actual de Bosques Nativos”, organizada por la Secretaría de Medio Ambiente de la Provincia de Santa Fe, la Mesa Agroforestal Santafesina y la Red Agroforestal Chaco Argentina.

Las temáticas abordadas fueron:

 

·         Ley Nacional de Presupuestos Mínimos. Su aplicación en la provincia de Santa Fe. Relación con la Ley Provincial de Zonificación 12.366.

 

·         Lanzamiento Programa de Arbolado Público de la Secretaria de Medio Ambiente de la Provincia de Santa Fe.

 

·         Presentación de Experiencias de Manejo de Bosque Nativo.

 

·         Presentación Video Bosques para Siempre de la Mesa Agroforestal Santafesina.

 

·         Visita a terreno con el respectivo desarrollo de las propuestas técnicas pertinentes.

 

  

Para contactarse: mesagroforestal@csdnet.com.ar ; alfredo.paduan@fundapaz.org.ar

May21

Funcionarios de Medio Ambiente del NEA reconocen la continuidad de los desmontes

Category: Chaco, Corrientes, Entre Ríos, Formosa, Misiones, Santa Fe 1 Comentario

Sábado, 10 de Mayo de 2008 – www.diarionorte.com El Consejo Federal de Medio Ambiente (Cofema) llevó adelante ayer una reunión regional con funcionarios de las provincias del NEA para avanzar en el tratamiento de la reglamentación de la Ley de Bosques, como así también en la estrategia nacional de gestión de residuos sólidos urbanos y discutir sobre la normativa de educación ambiental que cuenta con media sanción del Congreso. 
Del encuentro tomaron parte funcionarios de Chaco, Corrientes, Entre Ríos, Santa Fe, Formosa y Misiones, quienes expusieron las problemáticas que afrontan cada uno en materia ambiental y especialmente en lo que hace a los desmontes, flagelo que azota principalmente a las provincias del NEA, que están ampliando lo que se denomina la frontera agrícola. Todos coincidieron que a pesar de las altas multas que se aplican sigue habiendo desmonte clandestino y que no se pudo poner freno.

Los problemas de cada provincia

El subsecretario de Recursos Naturales chaqueño, Omar Bejarano, fue el encargado de explicar en que situación está la provincia en torno a la reglamentación de la Ley de Bosques que tiene como plazo tope, el 28 de noviembre para que estén las distintas zonificaciones concluidas.

Bejarano expresó el pedido al Cofema para que sea el nexo en la conformación de mesas regionales que permitan intercambiar experiencias, al tiempo de también ser puntal del reclamo a la Nación para que firme los convenios para la asistencia técnica a cada una de las provincias. También hizo visible la necesidad de que las provincias vecinas se interconecten, algo que hasta el momento no sucede en lo que hace a todo lo que hace al medio ambiente.

Más allá de los reclamos el funcionario explicó a sus pares del Nea y litoral argentino, en lo que hace a la zonificación que establece la Ley de Bosques que “se debe tener un marcado equilibrio, porque debemos conservar la actividad forestal”, detallando que la misma tiene una fortaleza enorme en la provincia aportando 600 millones de pesos anuales. Asimismo dejó claro que las obras de infraestructura hicieron apetecible distintas zonas para la producción agropecuaria. “Todos estos temas tenemos que debatir fuertemente, por eso habilitamos comisiones de trabajo sobre los indicadores que marca la ley”.

Los distintos funcionarios señalaron que hay cuestiones del articulado que no están claras y que con el correr de los meses, el análisis y la aplicación irían tomando forma, no obstante consideran necesario este tipo de encuentros para ir afinando la aplicación de acuerdo a las experiencias. En este contexto el funcionario santafesino Ricardo Biasatti indicó que ellos comenzaron a abrir la interacción con todas las organizaciones gubernamentales y no gubernamentales para avanzar de manera consensuada en cada aspecto.
El subsecretario de Recursos Naturales de Formosa Horacio Zambón, reclamó cambios en lo que hace al ordenamiento teórico, marcando falencias en cuanto a las escalas de trabajo, entre otros aspectos.
Desde Entre Ríos marcaron como inconveniente principal que el ministerio de la Producción es quien tiene bajo su cargo todo lo que sea medio ambiente, considerando que esto produce trabas a la hora de tener que tomar decisiones.

Más allá de los distintos inconvenientes que se presentan, la idea es reclamar en conjunto a la Nación para que los equipos técnicos lleven asistencia a cada provincia en lo que hace a orientación.

Apr28

Por las quemas, se propuso crear otro parque nacional

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Por las quemas, se propuso crear otro parque nacional

 

 

Gustavo Werner

http://www.eldiariodeparana.com.ar/textocomp.asp?id=143906

Greenpeace Argentina, la Fundación Proteger y otras organizaciones ecologistas del Litoral acusaron al Gobierno de Entre Ríos por la quema de pastizales. Por otra parte, propusieron crear un nuevo parque nacional en el sur entrerriano, que se sumaría al Pre Delta y a El Palmar.
Los ambientalistas dijeron que el Ejecutivo provincial “no controla el cumplimiento de la Ley de Arrendamiento y deja que se quemen pastizales”, señaló Juan Carlos Villalonga, de Greenpeace.
Por esa razón, reclamaron al gobierno que “tome medidas que garanticen la preservación de los humedales del Delta del río Paraná” y presentaron un proyecto de ley a la Cámara de Diputados entrerriana que contempla la creación de un parque nacional en esa área.
“La Ley de Manejo del Fuego permite la quema controlada de pastizales, con previo permiso de la Dirección de Recursos Naturales provincial, que debe analizar las condiciones ambientales”, explicó Elba Stancich, del Taller Ecologista de Rosario.
Según la dirigente ambientalista, “lo de los permisos nunca se respetó”. Y para Villalonga, los productores “violaron también la cláusula de la Ley de Arrendamiento, que no permite quemar ni desmontar” a los arrendatarios.

UNA LEY POLÉMICA. Esta norma fue promulgada en 2004 y provocó la reacción de militantes pro medio ambiente. “Los incendios sin control fueron favorecidos por el gobierno de Entre Ríos, que en un año otorgó 153 arrendamientos en las islas fiscales del departamento Victoria y no controla que se cumpla esa cláusula”, denunciaron.
Se trata de unas 111 mil hectáreas que se utilizan para la ganadería, dentro de las islas. “El Delta paranaense era la última franja ecológica, pero cuando la soja empezó a expandirse, los productores llevaron allí sus animales porque en el continente casi todo es soja”, dijo Jorge Cappato, de Proteger.
La tendencia expansiva de la soja comenzó en 1996, cuando se liberó su cultivo transgénico, pero cobró mayor fuerza con el fin de la Convertibilidad, cuando el precio en el mercado internacional la convirtió en la elegida del productor agropecuario.
“El empresario siempre va a querer plantar más y, si lo dejan, va a quemar todo para tener más terreno”, explicó Villalonga.
Aclaró que a los empresarios “no se les puede pedir que sean racionales”, y que “entonces deberían intervenir las autoridades”.
Las organizaciones ecologistas denuncian al gobierno y a los legisladores de la provincia por “su incapacidad de prever que esto ocurriría con la Ley de Arrendamiento, la llave para legalizar la expansión”, afirmó Cappato.
Los incendios provocados no son nuevos, pero la diferencia con quemas anteriores tiene que ver con la extensión y la época en que se hizo.
Según Cappato “es una práctica tradicional agropecuaria que año a año se repite para que se renueven las pasturas”.
El punto es que esta vez la extensión fue “mucho mayor porque se precisa una zona más extensa debido al gran aumento en la cantidad de cabezas de ganado, que se cuadriplicaron en el área desde 2004”, explicó, para concluir que “la zona está sobrecargada”.
Por eso, Greenpeace, el Taller Ecologista, las fundaciones Proteger, M’Biguá, Ambiente y Recursos Naturales (FARN) y Ala Plástica, y el Centro Ecologista Renacer solicitaron que se apliquen los criterios de sustentabilidad establecidos en la Ley de Bosques, se reformule el arrendamiento, se controle el cumplimiento de sus cláusulas, y que se recategorice como provincial a la zona de los humedales.
Adjunto al escrito con los requerimientos que presentaron en la Comisión de Recursos Naturales de la Cámara de Diputados entrerriana y al secretario de Ambiente, Fernando Raffo, se entregó un proyecto de ley que contempla la transformación de toda la zona afectada en un parque nacional.

Apr28

Greenpeace y organizaciones ecologistas del Litoral señalaron al gobierno provincial como responsable de las quemas de humedales

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Greenpeace y organizaciones ecologistas del Litoral señalaron al gobierno provincial como responsable de las quemas de humedales y reclamaron medidas para detener el avance de la ganadería en el Delta del Paraná.

Las organizaciones Greenpeace, Taller Ecologista de Rosario, Fundación Proteger de Santa Fe y M’Biguá de Entre Ríos denunciaron este martes a la provincia de Entre Ríos como responsable de los incendios en los humedales del Delta del Paraná, al promover la expansión de la actividad ganadera hacia los humedales del Delta del Paraná.

Las ONG’s declararon esta tarde que ante la magnitud y duración de la catástrofe que ha costado vidas humanas y la pérdida total de ecosistemas a causa de los incendios que todavía hoy arrasan los humedales del Delta, es necesario señalar la incapacidad de previsión de la Secretaría de Producción entrerriana que promovió la Ley de Arrendamientos en 2004, y la de los legisladores de esa Provincia que la aprobaron.

“La quema de pasturas en los humedales del Delta del Paraná, tiene como objetivo expandir la actividad ganadera antes desarrollada en otras regiones”, explicó María Eugenia Testa, responsable de Campaña de Biocombustibles de Greenpeace y agregó: “la presión por lograr nuevas tierras para uso ganadero es otra de las facetas del modelo agropecuario de los últimos tiempos en Argentina, que se caracteriza por la expansión de la agricultura, monopolizada por la soja, a expensas de los últimos ecosistemas nativos”.

Los humedales del Delta pertenecen al corredor más importante del mundo, que se extiende desde el Pantanal de Mato Grosso en Brasil hasta el Río de la Plata (2). El Delta del Paraná alberga unas 700 especies vegetales, 543 especies de vertebrados y su gran riqueza en aves, con 260 especies, representa el 31 por ciento de la avifauna de la Argentina.

La destrucción del hábitat y el aumento de la presión sobre los recursos naturales se han revelado como factores principales de la disminución y desaparición de especies.

“Desde que comenzó a construirse la Conexión vial Rosario-Victoria, las organizaciones de Santa Fe y Entre Ríos advertimos sobre la necesidad de crear un área de protección para la zona”, dijo Jorge Cappato de Fundación Proteger “ya que se podía presumir que iba a sufrir una mayor presión por su fácil acceso. Tres años después de su inauguración, se cuadruplicaron las cabezas de ganado lo que provocó una sobrecarga ambiental para el ecosistema”.

“Hemos advertido reiteradamente las consecuencias que tendría la Ley de Arrendamientos que aprobó Entre Ríos”, recordó Elba Stancich, del Taller Ecologista de Rosario, “ya que constituía claramente la llave para legalizar la expansión de la actividad ganadera en la zona de islas”.

A casi cuatro décadas de celebrarse por primera vez el Día de la Tierra (1), este 22 de abril, las organizaciones expresaron su indignación por la desidia de quienes tienen la obligación de velar por la protección del medioambiente “desde los organismos del Estado nacional, que han promovido durante los últimos años este modelo agropecuario hasta el sector privado, que ha estado actuando con irresponsabilidad y sin límite alguno en busca de aumentar sus ganancias”, dijo Hernán Giardini, coordinador de la Campaña de Biodiversidad de Greenpeace y advirtió: “no debemos pasar por alto que este descontrol ha sido activamente favorecido por las políticas promovidas por el Gobierno de la Provincia de Entre Ríos.

Las organizaciones presentaron en forma conjunta a la Comisión de Recursos Naturales de la Cámara de Diputados de Entre Ríos y al Secretario de Ambiente de la Provincia, Fernando Raffo, un conjunto de medidas tendientes a garantizar la preservación de los humedales del Delta paranaense y los humedales del litoral fluvial en su totalidad.

Entre las demandas, se destacan la aplicación de los criterios de sustentabilidad ambiental que establece la Ley Nacional 26.331 de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de Bosques Nativos; la reformulación del proceso de arrendamiento de las islas públicas iniciado por la provincia de Entre Ríos y la recategorización como provincial a la zona de humedales, actualmente declarada área natural protegida por ordenanza de la Municipalidad de Victoria.

  • Descargá el documento presentado por las ONG’s “Los incendios en las islas del paraná son otra consecuencia de la expansión de la soja” haciendo click acá.

— Greenpeace Argentina

(1) El Día de la Tierra, fue celebrado internacionalmente por primera vez hace 38 años, el 22 de abril de 1970, (equinoccio de primavera en el hemisferio norte) para subrayar la necesidad de conservar los recursos naturales del mundo. Más de 20 millones de personas respondieron a la primera convocatoria, estableciendo en sus comunidades, universidades y colegios, una plataforma de difusión y discusión sobre el medio ambiente y sus principales problemas.

(2) Resolución 2.85 del II Congreso Mundial de UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza), Amman 2000.

Apr20

“No se puede suspender lo que ya estaba prohibido”

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“No se puede suspender lo que está prohibido”, sostuvieron dos organizaciones ambientalistas de Rosario y Paraná al recordar que la ley de arrendamiento entrerriana que promueve la ganadería en las islas prohíbe “taxativamente el desmonte, tala o quema de pastizales y todo tipo de forestación”. En este sentido, reclamaron un ordenamiento territorial para el humedal que priorice la sustentabilidad del ambiente y que se controle el cumplimiento de la ley.

Elba Stancich, del Taller Ecologista Rosario, recordó un documento de la entidad en el que denunciaba, en 2006, los daños que podía causar la quema de pastos en las islas. “Lo único nuevo es que ahora se están demostrando”, sostuvo la ambientalista. Pero más allá de estos daños que se producen en el propio humedal, Stancich también destacó el impacto indirecto de las decisiones o prácticas que no toman en cuenta la sustentabilidad del ambiente.

“En esta materia, los riesgos no tienen límite de espacio y tiempo: una decisión adoptada en 2006 por el Estado entrerriano, al permitir un uso en zona de islas sin el debido control, puede causar consecuencias irremediables mucho tiempo después y en otras zonas ajenas”, sostuvo en alusión a los trágicos accidentes en la autopista Rosario-Buenos Aires, donde más allá de los daños materiales y ambientales está “la pérdida de vidas humanas”.

“Las decisiones sobre qué tipo de gestión se va a adoptar para un ecosistema determinado impactan en múltiples aspectos de nuestra vida en sociedad. La mayor responsabilidad de un gobierno democrático es administrar estos riesgos para evitar las daños irrecuperables”, agregó Stancich.

El Taller Ecologista, junto con su colega paranaense M’Biguá propusieron algunas medidas para revertir esta situación. En primer lugar, “reformular el proceso de arrendamiento de las islas” entrerrianas teniendo en cuenta el ordenamiento y la evaluación del impacto ambiental. También sugieren “recategorizar como provincial a la zona de humedales actualmente declarada como área natural protegida por ordenanza de la Municipalidad de Victoria”, para que se pueda incorporar el ecosistema al mecanismo de protección del Estado nacional, que se encuentra “mejor capacitado”.

Otra propuesta es aplicar los criterios de sustentabilidad ambiental establecidos en la ley de presupuestos mínimos de protección de bosques nativos, que destaca la importancia de la conservación de los ecosistemas naturales en sitios de humedales.

Apr18

Quemas en los humedales del Paraná

Category: Entre Ríos, Santa Fe 10 Comentarios

EL DESASTRE DE LOS INCENDIOS EN LAS
ISLAS: “LA CULPA NO ES DEL VIENTO”

Santa Fe, 17 abril 2008 (prensa Proteger).- “Si bien la quema de pastizales se ha usado como parte de las prácticas agropecuarias, a la luz del conocimiento actual sobre conservación del suelo, protección de la biodiversidad y mitigación del cambio climático, no hay duda de que se trata de una práctica perimida e irresponsable. Esperamos que la Justicia tome medidas ejemplarizadoras, mientras el Estado en su conjunto avanza en la planificación, ordenamiento y control de las actividades productivas”, advirtió hoy el director general de la Fundación Proteger, Jorge Cappato.

Como se sabe, esta mañana la ciudad de Buenos Aires amaneció cubierta por una espesa nube de humo que causó un aluvión de casos agudos respiratorios. Las quemas en el delta del Paraná no ceden y los inconvenientes con el correr de los días aumentan. El Gobierno dispuso el cierre de las rutas 9, 12 y 14 por la falta de visibilidad, mientras se suspendían aterrizajes en Aeroparque. Oficialmente se reconocían 292 focos de incendio de pastizales en el Delta.

“Con los incendios intencionales, masivos y sistemáticos en las islas del Paraná, un ecosistema vulnerable y de alto valor para la biodiversidad y para otras actividades económicas de gran importancia, estamos asistiendo a un desatino de grandes proporciones”, subrayó Cappato, quien también es el coordinador nacional del Comité Argentino de la Unión Mundial para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Monocultivos e impactos

“Los humedales del Paraná se utilizaban hasta hace pocos años en épocas de sequía, trasladando allí el ganado para que siga alimentándose con el ‘forraje de islas’, pero en los bordes de las mismas. Ahora hay un impresionante cambio de escala -más de un millón de vacas sólo en el Delta. Debido a la expansión agrícola, específicamente por el boom de la soja, los grandes monocultivos han desplazado a la agricultura familiar, a los tambos y empujado a otras áreas, como las islas fluviales, a la producción ganadera”, explicó Cappato.

“Si uno viaja hoy entre Santa Fe y Buenos Aires, lo único que se ve es un mar de soja. Ante la pregunta ‘¿donde está el ganado?’, la respuesta es muy simple: las vacas están en las islas, ya no sólo en la periferia, sino en toda la parte alta de las islas”, indicó.

“En este caso también, como en el caso de los desmontes para soja, lo más barato para un productor irresponsable es prender fuego y hacer uso de quemas sistemáticas, sin importar las consecuencias”.

“De este modo, la materia orgánica destinada a conservar el suelo, al quemarse se transforma en dióxido de carbono y se inyecta a la atmósfera, siendo este gas uno de los principales gases de efecto invernadero. Es un desastre por donde se lo mire. Si las generaciones futuras tuvieran voz estarían diciendo que esto es de una atrocidad, un egoísmo o una ignorancia sin límites”, apuntó.

“El humo y los problemas de salud derivados de la contaminación del aire, son otras de las consecuencias largamente denunciadas por organizaciones como el Taller Ecologista de Rosario desde 2004, cuando en la temporada seca el humo de los incendios intencionales en las islas entrerrianas, empujados por el viento del este hizo sentir sus efectos en la ciudad”, recordó Cappato.

Ahora Buenos Aires

“Ahora lo que vemos es lo mismo, pero esta vez sobre Buenos Aires y con un cambio de escala de características espectaculares, sólo si consideramos que se han detectado unos 300 incendios intencionales en los últimos días en las islas cercanas”.

“Es inconcebible escuchar que la culpa de lo que vivimos es del viento, o que el problema es que las quemas ‘escaparon de control’. La causa real es la magnitud de los cambios, la falta de planes de manejo agropecuario sustentable y la carencia de una mayor capacitación y concienciación de los productores”.

“Yendo un poco más allá, hay una necesidad imperiosa de que la Justicia, el conjunto de los poderes del Estado puedan reacomodarse rápidamente a estas nuevas situaciones y desafíos, a estos gigantescos cambios de escala y avanzar -como en el caso de la Ley de Bosques-, hacia un ordenamiento territorial ambiental aplicable a las actividades agropecuarias”, reclamó Cappato.

“No se trata de un discurso contra la ganadería, pero tampoco es posible que los ciudadanos y el Estado sigamos pagando los costos de los impactos económicos, sanitarios, sociales y ambientales de actividades productivas que necesitan -insistimos- de un urgente ordenamiento y control”, destacó.

Las cuentas completas

“Además de las pérdidas de vidas humanas y haciendo un balance estrictamente económico, nuevamente es necesario hacer ‘las cuentas completas’ de los costos que se están transfiriendo a la sociedad y a otras actividades económicas: sólo hablando de transportes de cargas detenidos, pérdida de horas laborales, trastornos en la actividad industrial, movilización de fondos y equipos del Estado para atender a la emergencia y gastos hospitalarios. La degradación de los humedales, la pérdida de biodiversidad y la erosión de un patrimonio natural que tiene un enorme potencial para el desarrollo de actividades como el turismo, por sólo citar una de ellas, son otros tantos costos a incluir en el balance”, indicó.

“Tampoco es posible olvidar que las islas y humedales del Paraná cumplen funcionen absolutamente irreemplazables como mitigar las inundaciones y sequías, regular el clima, purificar el agua, recargar los acuíferos y alimentar los ciclos de reproducción y desarrollos de la pesquería fluvial más importante del país, entre otras”, dijo finalmente.

Apr17

La quema en islas y la necesidad de medidas urgentes

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La quema en islas y la necesidad de medidas urgentes


¿Quién responde por los riesgos ambientales?

 

Organizaciones ecologistas de Rosario y Paraná reclamaron un ordenamiento territorial de las islas que permita finalizar con los incendios.

Rosario, Paraná, 16 de abril de 2008–. “El avance de la soja ha desplazado pasturas, y la zona de islas del Delta del Paraná se ha convertido en una región ganadera”, resumieron desde el Taller Ecologista (Rosario) y la organización M´Bigua, Justicia y Ciudadanía Ambiental (Paraná).


“En el caso de Entre Ríos, el mismo gobierno contribuyó a la modificación del uso de nuestros humedales a través de la promoción del Régimen de Arrendamientos de Islas Fiscales”, señaló Diego Rodríguez, especializado en derecho ambiental de M´Bigua. El principal cuestionamiento de las organizaciones ciudadanas es que esta Ley se sancionó sin realizar un estudio con respecto a sus posibles impactos, y de esta manera se perdió una gran oportunidad tomar medidas que apuntaran a la conservación de estos humedales.

La ley 9.603, sancionada en diciembre de 2004, somete a un Régimen de Arrendamientos a todas las islas fiscales de la provincia de Entre Ríos. En su cuarto artículo, la norma establece que los predios arrendados deberán destinarse al desarrollo de actividades ganaderas, apícolas y/o a aquellas vinculadas a proyectos de inversión para la prestación de servicios turísticos, quedando prohibido el uso para la explotación agrícola intensiva que requiera la aplicación de agroquímicos o plaguicidas.

No se puede suspender lo que está prohibido.

Si bien la Ley provincial 9291 establece las pautas para la quema y delega la competencia a la Dirección de Recursos Naturales para determinar cuando pueden efectuarse en todo el territorio provincial, la situación es diferente en la zona de islas fiscales. Los contratos suscriptos por la provincia de Entre Ríos con quienes se han incorporado al sistema de arrendamientos que estipula la Ley 9.603, establece taxativamente la prohibición de “desmonte, tala o quema de pastizales y todo tipo de forestación”.

Hoy, en el Departamento Victoria hay arrendadas cerca de 111.000 hectáreas a 108 arrendatarios: 35 de ellos son santafesinos, y cinco tienen domicilio en la ciudad de Rosario. Del resto, la mayoría son entrerrianos, principalmente del Departamento Victoria.

Para Elba Stancich, coodinadora del Taller Ecologista, “es al menos confuso decir que se suspenderán las quemas por dos meses de manera general, ya que en algunas zonas están prohibidas. Lo que deberían hacer las autoridades es detectar los responsables y en el caso de ser arrendatarios, rescindirles el contrato”.

Los riesgos ambientales de las decisiones políticas.

Toda política ambiental supone la adopción de decisiones que introducen nuevos riesgos en la sociedad, y la aceptación de esos riesgos, al igual que su gestión, dependerá de un nuevo acuerdo entre todos los actores involucrados. En ese sentido, las organizaciones ciudadanas señalan que en materia ambiental hay que tener en cuenta que los riesgos tienen características especiales:

 

  1. No encuentran limitaciones espaciales ni temporales. Es decir: una decisión adoptada en el año 2006 por el Estado entrerriano, al permitir un uso en zona de islas sin el debido control, puede causar consecuencias irremediables mucho tiempo después y en otras zonas ajenas a la involucrada en la decisión.
  2. No se subsumen a las reglas normales de responsabilidad. Por el trágico hecho ocurrido, por ejemplo, se derivan responsabilidades para: el concesionario de la autopista a causa del incumplimiento de la prestación del servicio en condiciones adecuadas; para el órgano de control por la falta de control en la calidad de la prestación del servicio; para el gobierno de Entre Ríos por la falta de control sobre el uso del fuego en zonas de islas en forma repetitiva; para el arrendatario del campo por la práctica de una medida prohibida como es el uso del fuego y para los posibles conductores que no obraron con la debida cautela en el manejo de los vehículos, etc.
  3. Por último, es esencial considerar la imposibilidad de recomposición del daño: estamos frente a una tragedia en la que se han perdido vidas humanas, además de los daños materiales y la destrucción del humedal, con el menoscabo de las funciones ambientales que presta para toda la sociedad.

    “Las decisiones sobre qué tipo de gestión se va a adoptar para un ecosistema determinado impacta directamente en múltiples aspectos de nuestra vida en sociedad y la mayor responsabilidad de un gobierno democrático es, precisamente, la administración de éstos riesgos para evitar las consecuencias nocivas y los daños irrecuperables”, sostuvieron las organizaciones.

“Los lamentables hechos ocurridos en la Ruta Nº 9″, señalaron finalmente, “dejan en claro una vez más la necesidad de revisar el uso que merecen nuestros humedales y la adopción de medidas urgentes” (1).

Más información:


Alejandra Martínez, Prensa Taller Ecologista, Cel. 0341 156969635

Diego Rodríguez, Cel. 0343 154591191

Elba Stancich, Cel. 0341 155 035012

Ver Documento “Quemar por Dinero II”: www.taller.org.ar/Agua/Humedales/QuemarPorDineroII.pdf

(1) Algunas de las principales medidas propuestas por las organizaciones civiles son:


1) Reformular el proceso de arrendamiento de las islas públicas iniciado por la provincia de Entre Ríos.

Este régimen requiere una revisión y análisis de su pertinencia, teniendo en cuenta el marco establecido por la Ley N° 25.675 en lo que respecta al ordenamiento ambiental y al proceso de evaluación de impacto ambiental, con especial consideración de la emergencia ambiental del bosque nativo declarada por la provincia de Entre Ríos.

2) Recategorizar como provincial a la zona de humedales actualmente declarada como área natural protegida por ordenanza de la municipalidad de Victoria, de acuerdo al Proyecto de Ley obrante en la Cámara de Diputados de Entre Ríos, conforme a lo dispuesto por Ley Provincial Nº 8967.

Esta recategorización a nivel provincial, eventualmente, se puede realizar con vistas a la incorporación de este ecosistema al Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas a través de lo dispuesto por la Ley Nº 22.351. O bien, a través de convenios con la Administración de Parques Nacionales, que permitan el trabajo conjunto de la provincia de Entre Ríos con el Estado Nacional, entendiendo que este organismo nacional es el mejor capacitado a nivel nacional en materia de gestión de áreas naturales.

3) Aplicar los criterios de sustentabilidad ambiental que establece la Ley de Presupuestos Mínimos de Protección de Bosques Nativos, que destaca la importancia de la conservación de los ecosistemas naturales en sitios de humedales.

Finalmente se debe tener presente, la diversidad de iniciativas de textos constitucionales que propician la incorporación para su protección, del sistema de humedales del río Paraná Inferior, en la Constitución de Entre Ríos, lo que es un contundente llamado de atención que nos convoca a todos, sociedad y Estado, a una gestión sustentable y participada del valle de inundación del río Paraná, pero también de manera conjunta entre las provincias involucradas territorialmente.

 

M´Biguá, Justicia y Ciudadanía Ambiental – Taller Ecologista

Abril de 2008.

Apr11

Fueron plantados árboles autóctonos en el parque Garay

Category: Santa Fe 2 Comentarios

25 de marzo de 2008Fueron plantados árboles autóctonos en el parque GarayActo para celebrar el Día Mundial de la Forestación
Los seres humanos formamos parte una trama compleja de vida en la que interactuamos con nuestro ambiente y con otras especies. Ningún eslabón puede faltar: sin árboles no hay vida.
El pasado 21 de marzo se celebró el Día Mundial de la Forestación, motivo por el cual hoy se realizó el acto conmemorativo en el Parque Garay, en las inmediaciones de la parroquia San Pedro. Se plantaron árboles autóctonos y se ofrecieron charlas alusivas recordando la importancia de la fecha.Participaron la vecinal Parque Juan de Garay, el Rotary Los Constituyentes, la parroquia San Pedro, la Asociación Cooperadora de la Estación Zoológica Experimental, alumnos de las escuelas Constituyentes, Avellaneda y Padre Catena, y el Centro de Protección a la Naturaleza.Este año, el lema del día mundial es “Sin bosques no hay vida”. La fecha se recuerda desde 1971, cuando a instancias de la Confederación Europea de Agricultura, los Estados miembro de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), aceptaron que todos los 21 de marzo se recordara el Día Forestal Mundial -ya que representa el primer día de otoño en el hemisferio sur, y el primer día de primavera en el hemisferio norte-, con el fin de otorgarle un carácter simultáneo en todo el mundo. A través del tiempo, la mayoría de los países apoyaron esta iniciativa, a pesar de que su conmemoración no es similar en todos: unos “celebran” el acontecimiento, otros se olvidan impunemente y los más no tienen idea de la significancia ni de la trascendencia y repercusión directa en la calidad de vida humana que brindan las masas arbóreas.Cabe recordar que los bosques del mundo son de vital importancia para la sobrevivencia diaria de más de 300 millones de indígenas y campesinos, que dependen de los ecosistemas boscosos en forma directa. Estas comunidades han ideado sofisticadas normas de manejo de cuencas, áreas colectoras de agua y ecosistemas boscosos frágiles y poseen un patrimonio de conocimiento sobre el uso racional del suelo y la protección del bosque. Sin embargo, aquellos que se benefician en forma indirecta, raramente reconocen la tarea de estas comunidades.

Peligro: deforestación

En este sentido, Carlos Manessi, presidente del Centro de Protección a la Naturaleza, explicó que resulta interesante aclarar que una plantación forestal no es un bosque plantado, ya que resulta evidente que no es posible plantar ni la diversidad de flora y fauna que caracteriza a un bosque, ni el conjunto de interacciones con los elementos vivos e inorgánicos que se dan en él. Una plantación comercial a gran escala, se compone de una o dos especies de árboles (a menudo, exóticos), plantados en bloques homogéneos de la misma edad y muy escasas especies de flora y fauna.En tanto, recordó que, en 2007, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) propuso plantar un millón de árboles en todo el planeta. Esa expectativa fue cubierta con creces por grupos de voluntarios que superaron, incluso, la acción de las políticas gubernamentales de cada país. Esta predisposición y voluntad manifiesta refleja la preocupación creciente de las comunidades por la forestación.Sin embargo, aclaró que los últimos registros en nuestro país reflejan una pérdida exponencial en los últimos años, donde se ha llegado a deforestar hasta 300.000 hectáreas anuales; como ejemplo, en la provincia de Salta, poco antes de sancionarse la Ley de Presupuestos Mínimos de los Bosques Nativos en el 2007, se autorizó la deforestación de casi medio millón de hectáreas.Y agregó que -durante un año- debería suspenderse toda tala en el territorio de la Argentina, hasta tanto cada provincia realice su mapa de riesgo de foresta nativa. En Santa Fe, durante 2008 hemos recibido denuncias de tala en los departamentos Las Colonias, San Justo, Vera y General Obligado.

Apr11

“El productor puede vivir del monte sin degradarlo”

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3 de febrero de 2008La sustentabilidad del Espinal”El productor puede vivir del monte sin degradarlo”
Lo recuerda Antonio De Petre que es especialista en suelos. Investigaciones recientes demuestran que estos bosques producen pasturas de calidad que pueden utilizar los tambos y las explotaciones ganaderas.“Hay tamberos de Entre Ríos que defienden el monte a muerte”, cuenta el edafólogo Antonio De Petre. Y lo hacen porque los algarrobos y aromitos son un soporte clave de sus esquemas productivos.Bajo la cobertura de los árboles, crecen pasturas naturales que alimentan a sus animales. “Estas vacas alcanzan un rendimiento de quince litros de leche por día, sin ningún tipo de suplementación adicional”, precisa. Este es uno de los ejemplos que utiliza este experto para argumentar que el monte del Espinal es económica y socialmente sustentable.De Petre es un referente de peso en esta especialidad. Es docente de la Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional de Entre Ríos (Uner). Realizó un posgrado en Edafología y Biología Vegetal en Sevilla (España) y es profesor invitado en la Maestría en Ecología Internacional de la Universidad de Sherbrooke (Canadá).Además, durante cuarenta años trabajó en el antiguo Magic (Ministerio de Agricultura, Ganadería, Industria y Comercio), asesorando a los productores y al gobierno; y también participó en varios proyectos -con financiamiento de organismos internacionales- que estudiaron la sustentabilidad de los suelos y los bosques en Santa Fe y Entre Ríos.Entrevistado por El Litoral, De Petre destacó que hay trabajos recientes que confirman que en los suelos protegidos por cobertura boscosa hay el doble de materia orgánica, y que los árboles que conforman el Espinal -aunque no tengan mucho follaje- secuestran casi el mismo porcentaje de dióxido de carbono (uno de los gases efecto invernadero) que los bosques de robles.-¿Qué características tiene el bosque del Espinal?-La región del Espinal tiene unos 330.000 kilómetros cuadrados (incluye zonas de las provincias de Corrientes, Santa Fe, Córdoba, La Pampa y Buenos Aires, ver infografía). Se llama así porque los árboles tienen espinas. En Santa Fe y Entre Ríos, las especies de árboles características son el algarrobo negro, el ñandubay y el aromito (o espinillo). En La Pampa, Buenos Aires y Córdoba, la especie forestal más importante es el caldén (es muy parecido al algarrobo).Climáticamente, es una zona con regímenes de semiaridez, sobre todo en La Pampa, Córdoba y Buenos Aires. No así en Santa Fe y Entre Ríos, donde el clima es templado húmedo, y por eso se constituyó en una masa boscosa importante. -¿Cómo son estos árboles?-Son desgarbados, con poco follaje. La verdad es que muchos piensan que no sirven para nada. En Santa Fe queda muy poco monte (algo en el departamento San Javier y también en San Cristóbal) y está muy degradado. Entre Ríos conserva una superficie importante de estos bosques, pero está siendo fuertemente acosada por la expansión agrícola. El ritmo de deforestación es impresionante. -¿Por qué el espinal está degradado?-Estos eran suelos que habitualmente se utilizaban para el uso ganadero. Ahora, los árboles son derribados para aumentar la rentabilidad inmediata del suelo. En realidad, los estamos perdiendo por desconocimiento. No somos conscientes de la importancia que tienen estos árboles. -¿Por qué son importantes?-Una tesis de la Uner (ver recuadro) demostró la sustentabilidad del sistema del Espinal. Este trabajo (que el propio De Petre tuteló) comprobó que en el suelo que está debajo de los árboles el porcentaje de materia orgánica es hasta un 50 ó 60 % más alto que fuera de esa protección. Este es un indicador clave de la calidad que alcanzan las tierras con cubierta boscosa. Además, son suelos con mayor estabilidad estructural y con una adecuada velocidad de infiltración. -¿Qué rol cumplen la velocidad de infiltración y la estabilidad estructural?-La infiltración es la velocidad con que el agua desciende desde los estratos superiores del suelo hacia abajo. Si el agua no infiltra adecuadamente queda confinada y produce un fenómeno que se llama anaerobiosis. Básicamente, implica que la materia orgánica no se degrada porque los organismos del suelo, saturados de agua, son muy poco activos (necesitan oxígeno). Lo ideal es que el agua vaya pasando por las capas del suelo y un porcentaje de humedad quede, sin estancarse, pero tampoco escurriendo rápidamente como en los suelos arenosos. -Es un proceso complejo.-Evidentemente, es un equilibrio delicado. En esta cuestión, la estabilidad estructural es crucial. Cuando tiene valores correctos permite que haya agujeros por donde el agua va filtrando. En los suelos protegidos por el monte es mucho más alta. En realidad, estos árboles son un paraguas protector muy importante del ecosistema. Cuidan el pasto y los suelos. El ganado bovino y ovino puede producir leche y carne prácticamente sin ningún tipo de insumos. -¿Ustedes investigaron actividades económicas que se hacen sin degradar el monte?-Nosotros trabajamos con productores tamberos que usan los pastos que produce el bosque para sus vacas. Y estos animales alcanzan rendimientos de quince litros por día, alimentándose sólo con esos pastos naturales, sin adicionar raciones. Además, los árboles también dan sombra a estos animales y disminuyen el estrés térmico. Debajo de las ramas, la temperatura se reduce cinco grados en verano. Y en invierno también protege a las vacas de las bajas temperaturas. El monte es un refugio muy importante para esos animales y para todo un núcleo social. -¿A qué se refiere?-Nuestros trabajos también insisten en la protección del bosque nativo para evitar la expulsión de los núcleos sociales que viven en interrelación con el monte. La gente que se va nunca vuelve y termina engrosando las zonas periféricas de las grandes ciudades. Este es el gran dilema.

Mediciones concretas

Antonio De Petre explica una y otra vez que el monte del Espinal puede utilizarse de forma sustentable sin ser degradado y hay trabajos concretos que avalan su argumentación.Por ejemplo, la tesis de grado del ingeniero agrónomo Juan Pablo Hernández, que fue dirigida por De Petre, en la Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional de Entre Ríos.En esta investigación, Hernández demuestra que los suelos que están protegidos por algarrobos, ñandubayes y espinillos tienen más materia orgánica, más fósforo y más nitrógeno (nutrientes) que las tierras que están fuera de las copas de los árboles.Además, como comentó De Petre en la entrevista, la capacidad de infiltración de los suelos y su estabilidad estructural es significativamente mayor bajo la cubierta boscosa, que fuera de ella.Para alcanzar estas conclusiones, Hernández realizó mediciones en un establecimiento ganadero de la provincia de Santa Fe (”El Matrero”, en San Javier) y en un tambo de Entre Ríos (”Santa Margarita”, cerca de Bovril).Ambos productores utilizan las pasturas naturales que crecen bajo el monte para alimentar y engordar a sus animales.Pero, además, De Petre participó del trabajo de investigación “Alternativas de Sustentabilidad del Bosque Nativo del Espinal”, que se realizó hace dos años y que fue financiado por Naciones Unidas. En este estudio, participaron profesionales de la Uner, de la UNL y de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC).En este caso, se analizaron “módulos demostrativos de producción sustentable”, a partir de los establecimientos de cinco productores de Entre Ríos y otros cinco de Santa Fe.De Petre y sus colegas concluyen en que los esquemas en los que se interrelaciona el monte y la ganadería (o la lechería) tienen varias ventajas. Dicen que hay un mejor uso de los recursos naturales -por ejemplo, el agua. Además, se reduce la erosión del suelo, se atenúa el impacto de las variaciones climáticas -los árboles son como un “techo” que cuida a los animales del viento y las temperaturas extremas.A estos beneficios se suma que los árboles participan en la captación de carbono (ver El monte y el calentamiento global) y ofrecen productos alternativos: leña, pastos, miel, frutos, resinas, plantas medicinales y espacios para la recreación y el turismo.

El monte y el calentamiento global

Hace décadas que los científicos advierten que las masas forestales secuestran dióxido de carbono. Las plantas lo capturan para realizar la fotosíntesis, y de esta forma contribuyen a mitigar el crecimiento de los gases de efecto invernadero en la atmósfera (que se duplicaron en los últimos 200 años, a partir de la Revolución Industrial).En relación con el monte del Espinal, De Petre investigó una cuestión bien precisa: ¿Los espinillos y algarrobos secuestran cantidades de carbono similares a los bosques más frondosos? “Nosotros lo medimos en Santa Fe y Entre Ríos. Y nuestra conclusión fue que capturan porcentajes similares a los de un bosque de robles”, concluye.El edafólogo consulta las prolijas carpetas que recopilan sus trabajos y ofrece datos precisos: “Una masa boscosa caducifolia (por ejemplo, robles) secuestra un 50 % de carbono; y los árboles del Espinal capturan entre un 46 y un 48 %. En realidad, no es una diferencia significativa, aunque tienen mucho menos follaje”.-¿Cómo se mide el secuestro de carbono?, pregunta El Litoral.-En un horno especial, se quema aserrín de las ramas y del tronco, y así se analiza su composición elemental. Toda planta está compuesta por cuatro elementos: carbono, hidrógeno, nitrógeno y oxígeno. Lo que logramos precisar con estos trabajos es en qué porcentaje está presente cada uno de esos elementos. -¿En qué casos puede haber diferencias más significativas?Los algarrobos y aromitos no suelen superar los siete metros de altura. Obviamente, en el Amazonas, donde hay árboles que superan los 30 metros, el secuestro de carbono es mayor. También es cierto que en invierno, cuando las ramas se desvisten, capturan menos carbono. Gastón Neffen - gneffen@ellitoral.com 

Apr11

Deforestación en Santa Fe

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Deforestación en Santa FeHabía una vez un bosque 29 de agosto de 2007 – www.ellitoral.com En el país se deforestan cerca de 200 mil hectáreas por año y Santa Fe no se queda atrás. El norte de la provincia tiene cada vez más soja y menos bosques. El resultado inmediato es la pérdida de biodiversidad, en particular de especies animales y vegetales.En el departamento 9 de Julio, al noroeste de la provincia de Santa Fe, el paisaje viene cambiando desde un tiempo a esta parte. Hace no tantos años (solamente mediados del siglo pasado) todavía quedaba algo de la sombra que protegía a especies vegetales y animales que sólo habitan en esta región del país. Hoy el horizonte es llano y es verde: está lleno de soja que crece donde antes crecían los bosques.El ejemplo de 9 de Julio -donde desaparecieron 100.000 hectáreas de bosques nativos en los últimos 10 años- es uno de tantos otros que se repiten en todo el territorio argentino. Según datos del Primer Censo Forestal, de 1914, en la época colonial los bosques, montes y selvas de la Argentina ocupaban 170 millones de hectáreas (61 % del territorio nacional). En 1914 quedaban aproximadamente 106 millones de hectáreas y para 1956 el número ya se había reducido a 59 millones.>Desde la década del ‘90, el boom de la soja agudizó todavía más el problema. Según el primer censo agropecuario nacional, realizado en 1937, la superficie ocupada por bosques nativos en el país era de 37.535.308 hectáreas; en 1998 la superficie descendió a 33.190.442 hectáreas. “En 61 años hemos perdido 4.344.866 hectáreas de bosques nativos, o 71.228 hectáreas por año”, dijo José Pensiero, docente e investigador de la Facultad de Ciencias Agrarias (FCA) de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), quien brindó una charla sobre el tema a adolescentes de escuelas de la ciudad, en el Paraninfo de la casa de estudios.>

Los efectos de la destrucción

Además de ser vitales para la preservación de la biodiversidad, los bosques son eficaces reguladores de las altas temperaturas; importantes fijadores de dióxido de carbono (por lo que se constituyen en una herramienta eficaz contra el efecto invernadero), y participan notablemente en la regulación del ciclo de agua, entre otros atributos.Según explicó Pensiero, hay cuatro variables que permiten mostrar el comportamiento diferencial que existe entre un bosque y un cultivo (anual o perenne) en la regulación del agua de lluvia. Dichas variables son: intercepción, que mide el porcentaje de agua de lluvia que queda justamente interceptada en la copa de los árboles, troncos o ramas; infiltración, que es “el agua que llega y penetra efectivamente en el suelo”; escurrimiento, como se llama al agua que escurre y “lava” el suelo; y consumo, que corresponde a la que utilizan las plantas para vivir.>“Si comparamos estas variables entre un cultivo de soja y un bosque, las diferencias son relevantes: del 100 % del agua de lluvia, un cultivo anual infiltra sólo un 20 %, mientras que un bosque ese valor es cercano al 80%”, indicó el investigador.>En tanto, el escurrimiento en un cultivo anual puede ser del 25-75% del agua caída, y del 10% en un bosque. Mientras, la intercepción en un cultivo anual es nula y en un bosque se ubica entre el 15-20 %; y el consumo de agua de un bosque puede ser superior a 1.200 mm anuales, mientras que en un cultivo anual dicho valor resulta cercano a 400 mm anuales.>En otras palabras: el agua que no es retenida por el suelo por -ejemplificando- un cultivo se escurre, hasta llegar a canales de desagüe que van a parar finalmente a los ríos, provocando (entre otras cosas) el incremento en sus niveles.>“Estos valores muestran por sí solos la importancia que tienen los bosques en la regulación del agua de lluvia caída”, resumió Pensiero. “No podemos saber qué hubiese pasado en marzo si hubiese habido más bosques en la provincia, pero sí podemos decir que el impacto de las lluvias no hubiese sido el mismo”, dijo el investigador, en alusión a la inundación vivida en Santa Fe en el último mes de marzo.>

El manejo del bosque

Aunque generalmente no se los vea de esta manera, los bosques nativos pueden ser una clara alternativa de uso sustentable. La baja producción de la que se acusa a estos sistemas muchas veces está disfrazada por el mal manejo: los bosques se deterioran si no son bien manejados, y -por el contrario- pueden ser muy productivos si se los trabaja adecuadamente.El manejo sustentable del bosque nativo requiere del uso de distintas herramientas, como el aprovechamiento de áreas de bosques que aún conservan aptitud forestal; el incremento de la producción, la calidad y el crecimiento maderero y forrajero de los bosques degradados mediante tratamientos silviculturales; la protección e incremento de la regeneración natural arbórea; la revegetación de áreas deforestadas y de las plantaciones agroforestales en áreas desmontadas, con el fin de mejorar a largo plazo la capacidad productiva de los sectores desprovistos de cobertura arbórea.>(C) Romina Kippes - UNL - El Litoral